Llegó la hora de hablar de un tema fundamental para nuestro huerto: el agua. Como sabéis, es esencial para la vida de nuestras plantas, pero ¿conocías que hay formas de usarla de manera más inteligente y responsable?
Todo empieza con el ciclo del agua. El sol calienta el agua de los océanos, ríos y, sí, ¡también la que está en la tierra de nuestro huerto! Esa agua se evapora, sube a la atmósfera, se condensa en nubes y luego cae de nuevo a la tierra en forma de lluvia. Es un ciclo perfecto.
Pero en nuestro huerto, no podemos depender solo de la lluvia. Por eso, hemos aprendido algunas técnicas para regar de forma sostenible, es decir, ¡sin desperdiciar ni una gota!
Consejos para un riego sostenible:
- Recolectamos el agua de lluvia: Por ejemplo, instalando un sistema simple para recoger el agua que cae, colocando cubos o bidones. De esta manera, usamos agua de la naturaleza para regar, ¡y no del grifo!
- Regamos por la mañana o al atardecer: Cuando el sol está en su punto más alto, el agua se evapora muy rápido. Por eso, hemos aprendido que el mejor momento para regar es cuando el sol no está tan fuerte. Así, las plantas tienen tiempo de absorber el agua antes de que se evapore.
- Acolchado o mulching: ¿Habéis visto la capa de paja, hojas secas o virutas de madera que a veces se coloca sobre la tierra? Eso se llama acolchado. Ayuda a que la tierra conserve la humedad por más tiempo, lo que significa que no tenemos que regar tan a menudo.
- Riego directo a las raíces: En lugar de mojar las hojas, regamos directamente la base de la planta. Así, el agua llega justo donde la planta la necesita y se evita la evaporación innecesaria.
¿Conoces que es el riego por alfarería o con «ollas»?
Se trata de un método que se ha usado durante miles de años en lugares muy secos. Consiste en enterrar vasijas de barro poroso (sin esmaltar) cerca de nuestras plantas. Llenamos estas vasijas con agua y, poco a poco, el agua se filtra a través de las paredes porosas, yendo directamente a las raíces de las plantas. Es como si la olla estuviera «sudando» agua lentamente, justo donde se necesita.
¿Por qué el riego por alfarería es una gran idea para nuestros huertos?
- Ahorro de agua enorme: Este sistema puede ahorrar hasta un 70% de agua comparado con el riego tradicional. Como el agua se difunde bajo tierra, casi no hay evaporación.
- Plantas más sanas: Las plantas reciben una cantidad de agua constante y sin excesos. Esto evita el «estrés hídrico» y previene enfermedades causadas por la humedad en las hojas.
- Menos malas hierbas: Al no mojar la superficie del suelo, las semillas de las malas hierbas no tienen la humedad necesaria para germinar. ¡Menos trabajo para nosotros!
- Actividad divertida: Fabricar o conseguir las ollas y luego instalarlas en nuestro huerto es una actividad práctica y muy gratificante.


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- Conseguir las ollas: Podemos usar pequeñas vasijas de barro sin esmaltar. Es importante que sean porosas para que el agua pueda salir.
- Entiérralas: Hacemos un agujero en la tierra, con cuidado de no dañar las raíces, y enterramos la vasija dejando la boca al descubierto.
- Llénalas de agua: Llenamos la olla con agua y la tapamos con una tapa o una piedra para que no caigan hojas o insectos.
- Acolchado: Cubrimos la tierra alrededor con paja o hojas secas (acolchado) para que mantenga aún mejor la humedad.
- Observa la magia: Las plantas se encargarán de absorber el agua que necesitan. Solo tenemos que rellenar las ollas cada pocos días.
Aprender a regar de forma sostenible no solo ayuda a nuestras plantas, sino que también cuida el planeta. Cada gota que ahorramos cuenta.
¿Qué otro truco de riego se os ocurre para cuidar nuestro huerto y el medio ambiente?





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