Durante el curso, los huertos están llenos de vida gracias al alumnado y profesorado. Pero en verano, al no haber clases, muchos se quedan abandonados: sin riego, sin cuidados y expuestos al sol. El resultado: plantas secas, cultivos perdidos y la sensación de “volver a empezar de cero” en septiembre.
Antes de contaros algunos trucos importantes, es imprescindible buscar opciones para que esto no ocurra:
- Hablar con el conserje o personal de mantenimiento
Muchas veces basta con un pequeño gesto, como regar una o dos veces por semana. - Implicar a familias voluntarias. Se puede organizar un “calendario de riegos” donde cada familia se encargue de una semana o unos días.
- Contar con algún profesor o profesora que viva cerca
Si hay alguien del claustro en el barrio, puede pasar de vez en cuando. - Instalar un riego automático sencillo. Con programadores de grifo o botellas de goteo caseras, se puede mantener la humedad sin depender tanto de la presencia física.
- Plantar especies de verano más resistentes. Aromáticas mediterráneas (romero, lavanda, tomillo) o calabazas, que toleran mejor la falta de agua.
- Dejar el huerto “preparado para el descanso”. Otra opción es cubrir con paja o acolchado y no plantar nada en julio-agosto, de modo que el suelo no se deteriore.
Con la llegada del verano, llega también el calor intenso. Mientras los escolares disfrutan de las vacaciones, el huerto escolar sigue trabajando sin parar. Mantenerlo sano y productivo durante esta temporada puede parecer un desafío, pero con algunos trucos, es totalmente posible.
Aquí os compartimos cinco secretos esenciales para que los huertos escolares no solo sobrevivan, sino que florezcan bajo el sol del verano.
- El riego inteligente el mejor aliado
El riego es la clave en verano, pero hacerlo bien es fundamental. Evita regar durante las horas de más calor (mediodía y primeras de la tarde), ya que la mayoría del agua se evaporará antes de que las plantas puedan absorberla. Lo ideal es regar a primera hora de la mañana o al atardecer.
Además, se debe de regar de forma profunda y menos frecuente en lugar de superficialmente y a diario. Esto anima a las raíces a crecer más abajo, buscando la humedad, lo que hace que las plantas sean más resistentes a la sequía.
- Mulching: El mejor amigo de tus plantas
El mulching, o acolchado, es una capa de material que se coloca sobre la tierra alrededor de las plantas. Es un salvavidas en verano. Puede ser de paja, hojas secas, corteza de pino o compost. ¿Por qué es tan importante? El acolchado ayuda a:
- Retener la humedad en la tierra, reduciendo la necesidad de riego.
- Proteger las raíces del calor excesivo.
- Reducir las malas hierbas, que compiten por el agua y los nutrientes.
- Sombra, bendita sombra
Algunas plantas, especialmente las más delicadas, sufren mucho con el sol directo todo el día. Si es posible, se pueden utilizar mallas de sombreo para crear zonas de sombra parciales sobre los cultivos más sensibles como lechugas, espinacas o algunas hierbas aromáticas.
También se pueden usar plantas más altas, como los girasoles o el maíz, para que proporcionen sombra natural a sus vecinos más pequeños. ¡Es una solución sostenible y estética!
- Cultivos resistentes al calor
El verano es el momento perfecto para cultivar variedades que aman el calor. Se puede optar por plantas como los tomates, pimientos, berenjenas, calabacines y melones. Estas plantas no solo toleran las altas temperaturas, sino que a menudo las necesitan para madurar sus frutos.
Planificar la siembra de estos cultivos justo antes del verano, para que estén en su mejor momento de producción cuando el calor apriete.
- Control de plagas y enfermedades
El calor y la humedad pueden ser el caldo de cultivo perfecto para algunas plagas y enfermedades. Es importante revisar las plantas con regularidad para detectar signos de insectos, hongos o cualquier problema.
Una inspección semanal permitirá actuar rápido y evitar que un pequeño problema se convierta en una plaga incontrolable. Recordar que siempre es mejor usar soluciones ecológicas, como el jabón potásico, para mantener el equilibrio del ecosistema de tu huerto.
El verano no tiene por qué ser una temporada de inactividad para los huertos escolares. Con un poco de planificación y estos consejos, podemos asegurarnos de que nuestras plantas estén sanas y listas para dar una cosecha espectacular.
¿Y tú? ¿Qué trucos utilizas para cuidar tu huerto escolar durante el verano? ¡Déjanos tus ideas en los comentarios!





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