¡Hola héroes y heroínas del huerto!
Hoy es un día muy especial, ¡porque es el momento de disfrutar del fruto de nuestro trabajo! Después de cuidar nuestras plantas con tanto cariño, ha llegado la hora de la mejor parte: ¡cocinar con nuestras propias cosechas!
Aprender a cultivar nuestros alimentos es genial, pero convertirlos en platos deliciosos es todavía más divertido. Es una forma de conectar la tierra con nuestro plato y de entender de dónde viene la comida que comemos.
Aquí les dejamos algunas ideas sencillas y deliciosas para que prueben en casa con sus familias:
- Ensalada templada de acelga y garbanzos: Si habéis recolectado acelgas y cebolla en el huerto, se puede elaborar esta rica receta. Primero, se lava y se cortan las acelgas. En una sartén con un poco de aceite, se sofríe la cebolla y el ajo picados hasta que la cebolla esté transparente. Luego, se añaden las acelgas y se deben de cocinar hasta que estén tiernas. Se incorporan los garbanzos cocidos, se calientan por un par de minutos y se retira la sartén del fuego. Para terminar, servir la ensalada y aliñarla con aceite de oliva, vinagre, sal
- Crema de brócoli y puerro: Para elaborar este plato en primer lugar se debe de lavar y cortar el brócoli, el puerro y las patatas. En una olla, se sofríe el puerro con un poco de aceite, luego se añade el brócoli y las patatas. Posteriormente se cubren todas las verduras con agua o caldo y se cocina a fuego lento durante unos 15-20 minutos, o hasta que estén las verduras blandas. Por último, se usa una batidora para triturar todo hasta obtener una crema suave y, si lo deseas, añade un poco de sal y pimienta al gusto.
- Chips de Kale al Horno: Si habéis cultivado kale, esta es una manera fantástica y divertida de comerlo. El kale, una verdura de hoja verde muy nutritiva, se vuelve crujiente y delicioso como si fueran patatas fritas. Aquí tienes los pasos para cocinar unos chips crujientes y saludables, hechos con vuestras propias manos. ¡Es una manera genial de disfrutar de un snack del huerto!


- Lavar y secar: Lavar y secar bien las hojas de kale completo. ¡Es muy importante que no quede ni una gota de agua!
- Preparar: Cortar las hojas en trozos pequeños, quitando el tallo central. Colocar los trozos en una bandeja de horno.
- Aderezar: Echar un chorrito de aceite de oliva y un poco de sal. También se puede añadir pimentón o queso rallado.
- Hornear: Meter la bandeja en el horno precalentado a unos 150°C durante 10-15 minutos. Debe vigilarse para que no se quemen. Sabrás que están listos cuando estén crujientes.
Cocinando con nuestras cosechas no solo comemos más sano, sino que también nos sentimos orgullosos de lo que hemos logrado. ¡Cada bocado sabe a esfuerzo, a sol y a mucha diversión!
¡A disfrutar, pequeños chefs!



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